La felicidad es cuestión de ser y la infelicidad una cuestión de no ser.
La no felicidad va de la mano del no ser, el que no es, no el que no tiene. El que no es no puede ser, vive una vida ajena, se frustra, hecha culpas, se victimiza, se enferma y finalmente tiene una excusa a su medida para no enfrentar el problema.
Lo que vemos en el otro es nuestra propia luz reflejada#

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